Os demos unas pequeñas sugerencias con las cuales tu hogar ganará en estilo y equilibrio:

Tienes que recordar que la moda apunta hoy día a los cuadros sin marco.

Para los pisos con el techo bajo, es preferible utilizar pinturas alargadas verticalmente.

Otra posibilidad son los trípticos. Es conveniente que sean cuadros sin un marco definido. Los colores tienen que ser suaves para que no monopolicen la pared. Tienen que ser grandes y ocupar un espacio considerable para evitar acompañarlos de otros cuadros, al mismo tiempo de que quede suficiente espacio de pared sin decorar.

Una corriente muy en boga es la disposición en cruz. Se puede utilizar esta distribución en la pared del sofá. Con esta colocación conseguimos una sensación de movimiento.

Si tienes láminas de distintos tamaños y composición similar, y no sabes como distribuirlas, enmárcalas con un paspartú para darles la misma medida. De esta forma, conseguiremos que el efecto óptico nos haga ver a los modelos del mismo tamaño. Si el paspartú es muy ancho, el marco tiene que ser más pequeño, pero hay que respetar la medida del mismo en todas las escenas.

Dependiendo de la tonalidad de la pared, los cuadros tienen que tener unos colores u otros. En una superficie con tonos suaves (beige, blanco, amarillo claro…), las pinturas que coloques tendrían que resaltar con colores más fuertes para multiplicar el contraste. Los más aconsejables son el granate, el ocre y el verde oscuro.

Los bordes de las pinturas no tienen que estar muy próximos ni a los muebles ni al techo.

No coloques las láminas en el primer lugar que veas, sin ningún tipo de orden.

No distribuyas tus cuadros siguiendo una línea horizontal.

No utilices marcos diferentes para los cuadros de una misma habitación.

Si es posible, no cuelgues un número impar de pinturas. Intenta siempre que sean pares.

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