Con sus calores todavía suaves, junio permite hacer mucha vida al aire libre en el jardín o la terraza.

Las plantas están radiantes, pero hay que protegerlas de la competencia de plagas y malas hierbas.

 

Tareas generales del mes

Prestar atención al binomio temperatura-lluvias y vigilar la irrupción de las plagas son las tareas más importantes que las plantas ornamentales y del huerto demandan este mes.

Controlar las plagas y enfermedades. Mantén la vigilancia aunque hayas realizado tratamientos preventivos. Apenas veas que han hecho acto de presencia toma medidas inmediatamente. En tu centro de jardinería te aconsejarán. Existen múltiples recursos para combatirlos, desde remedios caseros a fitosanitarios ecológicos y control biológico de plagas.

Eliminar las malas hierbas. Compiten con las plantas del jardín y el huerto por el agua, la luz y los nutrientes. Elimínalas antes de que semillen. Erradicarlas garantiza un jardín más sano y aseado.

Vigilar el riego. El calor empieza a apretar en algunas zonas de España y las plantas necesitan mucha más agua. No te descuides con el riego, sobre todo si no llueve, hace viento o mucho calor.

Recuerda que las plantas que viven en tiestos están más expuestas a las consecuencias de la falta de agua. Evita mojar las hojas y las flores y dirige el chorro al sustrato (y no al cuello de las plantas).

El riego automático te quitará trabajo y ahorrarás tiempo y dinero: utiliza aspersores bien solapados para el césped, y goteo para los parterres, macizos, setos y huerto, así como en las jardineras y tiestos de la terraza.

Abonar. Plantas de flor, plantas verdes de interior, hortícolas y césped deben recibir su ración de nutrientes.

Acolchar el suelo. Una capa de cortezas, bolitas de arcilla o piedra volcánica ayudará a mantener la humedad del suelo y contribuirá al control de las malas hierbas.

 

Árboles, arbustos y trepadoras

Recortar setos y topiarios
Los setos y figuras topiarias deben repasarse ahora que están brotando hojas nuevas, para que ganen densidad y no pierdan forma. Es el caso del boj, aligustre, arizónica, tuya, tejo, pero también de los que ya han dado flor. Toca lo necesario los que estén en plena floración o vayan a dar bayas en otoño (las piracantas, por ejemplo).

Podar los arbustos que ya hayan dado flor
Solo si fuera necesario (no es imprescindible ni obligatorio), poda las glicinias, lilos, forsitias, camelias, membrilleros del Japón, espíreas, es decir, los arbustos y trepadoras que han florecido al comienzo de la primavera.

Guiar y sujetar las trepadoras
Las trepadoras de tallos volubles o vigoroso crecimiento (glicinias, bignonias, clemátides), que están en plena floración o emitiendo tallos y hojas, deben ser guiadas y sujetadas a su soporte. Las sujeciones antiguas deben ser revisadas.

Así evitarás que se enmarañen o las venza el peso. Si se desarrollan demasiado a lo mejor tienes que recortarlas, en ese caso asesórate sobre cómo conviene hacerlo según la especie.

 

Plantas de flor

Para llenar el jardín y los tiestos de la terraza de color, nada mejor que las vivaces y plantas de temporada: geranios y gitanillas,petunias, alegrías guineanas (Impatiens hawkeri), gazanias,calibrachoas, coreopsis, messem, begonias de flor y muchas clases de margaritas están en su apogeo. Solo tienes que pasarte por tu centro de jardinería y escoger.

Prepara los parterres y tiestos: retira los bulbos de primavera, mulle bien la tierra, elimina las malas hierbas y mézclala con abono orgánico.

Para que la producción floral de tus vivaces y anuales sea abundante y se prolongue mucho tiempo dales abono especial para plantas de flor, pinza las flores marchitas y secas.

Riégalas periódicamente. Intenta no mojar las flores, especialmente las que son muy densas, como los geranios y claveles. Evita los encharcamientos.

 

Plantas de interior

Tus palmeras necesitan sustrato nuevo

Cada dos a tres años, tu areca, chamaedorea, livistona, agradecerán que se les renueva la capa superior del sustrato. Retira los primeros cinco centímetros de tierra, con cuidado de no herir las raíces, y reemplázalo por uno nuevo.

Si el tamaño de la palmera lo permite, cada dos o tres años cámbiales totalmente el sustrato; mayo y junio son los meses ideales para hacerlo; la excepción es la kentia, que sufre mucho con los trasplantes.

Las temperaturas de mayo y junio propician la emisión de numerosas raíces, lo que favorecerá el arraigo. Ata las palmas para que no se quiebren durante el proceso y protégelas. Si humedeces el cepellón te resultará más fácil extraerlas del tiesto; intenta que no se deshaga, de modo que no lo satures de agua.

Procúrales más humedad ambiental

La falta de humedad provoca resecamiento o puntas quemadas en las hojas de las plantas de interior, especialmente aglaonemas, begonias rex, calateas, drácenas, alocasias, palmeras en general, especies de origen tropical en su inmensa mayoría.

Con la ayuda de un humidificador o de pulverizaciones frecuentes con agua descalcificada o destilada podrás proporcionarles bienestar; no mojes las flores ni las hojas si son pubescentes. Si las agrupas, contribuirás a que se genere un microclima más húmedo.

 

Huerto

De tu huerto a tu mesa
Fresas, pepinos y lechugas de ciclo primaveral están en su momento más apetitoso, ¡disfrútalas! Si sembraste zanahorias y remolachas en marzo, o calabacines y rabanitos en abril, ya puedes cosecharlos también. Recoge las judías verdes antes de que granen.

Colocar tutores a las tomateras
Si en mayo has llevado los plantones de tomateras al terreno, ya es momento de colocarles tutores o sujetarlos a un soporte o enrejado para que la planta se desarrolle mejor y obtengas unos tomates de mayor calidad. Conviene eliminar los brotes laterales y dejar uno o dos tallos principales para conseguir frutos de mayor calidad (ver Cultivar tomates en maceta).

Aligerar los frutales
Para que la cosecha sea de mayor calidad y más abundante conviene que descargues ahora las ramas de los ciruelos, melocotoneros, albaricoqueros, manzanos, perales… eliminando selectivamente los frutos más pequeños y deformes. Además, le evitarás al árbol el riesgo de que se le parta una rama por exceso de peso.

 

El césped

Una cuidada ‘alfombra verde’

Para contrarrestar el efecto del calor, el pisoteo continuo y la aparición de malas hierbas, siega la hierba una vez por semana o cada 10 días.

Riégala diariamente si no llueve.

Existen mezclas de semillas y variedades de cespitosas más adaptadas al clima de la meseta o la costa mediterránea y que, por tanto, demandan mucho menos trabajo.