Los perros, igual que las personas, pueden padecer muchas enfermedades; gracias a los avances en  medicina veterinaria cada se pueden diagnosticas más. Ante cualquier problema sanitario de nuestro animal hemos de ir al veterinario, ya que es tarea suya realizar un diagnóstico y establecer una medicación.

En este artículo señalaremos las nociones básicas que ha de tener el propietario de un perro para poder identificar los síntomas que presenta su animal y diferenciar un trastorno leve de una enfermedad que requiere una consulta profesional.

¿CÓMO PUEDO SABER QUE MI PERRO ESTÁ ENFERMO?

Muchas enfermedades cursan con síntomas muy claros, como vómitos, cojera, inflamación de una zona concreta, tos, etc. Cuando se presentan estos síntomas es muy fácil saber que nuestro animal tiene un problema, pero hay otros síntomas que no desarrollan ninguno.

Un propietario con experiencia sabe cuando su perro no está bien, conoce a su animal y lo nota. Un perro enfermo cambia de comportamiento, busca lugares extraños para descansar, no pide para salir a pasear, no tiene apetito y está apagado. Se puede tratar de una enfermedad más o menos importante, o sencillamente de un dolor de cabeza, pero como no podemos saberlo con certeza, entonces es aconsejable acudir al veterinario si esta situación dura más de 24 horas.

¿CÓMO PUEDO SABER SI UN PERRO TIENE FIEBRE?

Los perros tienen una temperatura corporal unos dos grados más elevada que las personas, por eso siempre los encontramos calientes cuando los acariciamos. La única forma segura de medirles la temperatura es poniéndoles el termómetro por vía rectal: la temperatura normal es de 38 a 39ºC; cuando sobrepasa esta cifra podemos considerar que el perro tiene fiebre.

También lo notaremos por que estará chafado, apático, no tendrá ganas de moverse y prácticamente no comerá nada.

La cultura popular dice que si un perro tiene el morro seco quiere decir que tiene fiebre. Esto no es cierto del todo por qué si bien se cumple cuando tiene fiebre, también puede tenerlo secosin tener fiebre.

¿CÓMO PUEDO SABER SI UN PERRO TIENE DOLOR?

Si bien no lo sabemos a ciencia cierta, hemos de partir de la base que aquello que nos produce dolor a nosotros también se lo produce al animal.

Un perro con dolor leve cambia su comportamiento: está intranquilo, se despierta por las noches y no tiene ganas de pasear ni de jugar. Son unos síntomas poco específicos, pero si observamos esta conducta y no ha habido ningún cambio en el entorno del animal (como por ejemplo la ausencia del propietario, la llegada a casa de otro animal, la visita de un equipo de operarios para hacer obras en casa), es muy probable que nuestro animal padezca dolor.

Cuando el dolor es muy fuerte, si observamos detenidamente al perro podremos ver que respira más rápido, pone las orejas hacia detrás, tiene las pupilas dilatadas con la mirada un poco perdida, puede babear, tener escalofríos y tomar posturas poco habituales. Delante de un fuerte dolor muy fuerte, como es el caso de pinzamientos vertebrales o dolores cólicos, el perro puede gemir o gritar.

En el caso que el dolor venga del sistema locomotor, además, el animal tendrá problemas cuando haga servir la zona afectada; así, por ejemplo, si tiene artrosis de caderas le costará mucho levantarse o subir escaleras y cojeará.

Al igual que pasa con las personas, un perro adolorido está de mal humor y puede tener reacciones agresivas, sobretodo si intentamos tocar la zona que le duele. Hemos de ir con cuidado ya que se trata de una reacció de defensa, e incluso el perro más bueno y tranquilo puede llegar a morder.