En ocasiones suele ocurrir que el jardín de la casa, la terraza o una zona concreta de nuestra parcela donde tenemos nuestras plantas tiene fuertes corrientes de aire que impiden que las plantas crezcan sanas.

 

El viento moderado ejerce una acción desinfectante en las plantas, limpiando las impurezas y el polvo depositado en las mismas, pero el viento fuerte supone todo lo contrario, suele ocasionar graves daños.

Las plantas, con el viento, pueden sufrir sequedad en la tierra, romperse y verse afectadas las raíces por ello.

También pueden perder hojas, tan importantes para la fotosíntesis, o las flores, si está en flor en ese momento, lo cual puede suponer que tengas menos colorido en tu jardín y menos frutos en el caso de árboles frutales.

Las plantas que están constantemente expuestas a fuertes vientos se ven muy perjudicadas ya que su desarrollo superior se desequilibra. Por culpa del viento las hojas se vuelven marrones, se marchita la planta y termina muriendo.

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Medidas de protección

Conviene instalar cortavientos de piedra, madera o de setos a base de especies vegetales resistentes. La piedra es el material más adecuado ya que además de ser el más resistente queda también muy natural y le da un aire rústico a la zona donde se coloque el cortavientos.

La evaporación del suelo puede ser excesiva por culpa del viento, así que vigílala para que no te cause problemas.

Si colocas macetas en lugares altos como barandillas o ventanas, asegúrate de que las sujetas bien para evitar que el viento las derribe..

Entutorar y proteger los arbustos

Si son de porte erguido, será preciso entutorar los árboles y arbustos para que el viento no los tumbe. Si fuera necesario, se podría colocar un parapeto permeable en zonas muy expuestas del jardín.

Hay que tener cuidado con las ataduras de los tutores para que no dañen el tronco. Para ello es conveniente recubrirlo con arpillera de yute; las bridas pueden ser de goma, con presilla corrediza, o bien cuerdas de yute entrelazadas.

Enredaderas y trepadoras

Las enredaderas y trepadoras constituyen un tipo de plantas especialmente vulnerables a los efectos de los vientos fuertes. Esto se debe a la forma de crecimiento que las caracteriza: emiten ramas que se pueden romper con facilidad. Para evitarlo deben sujetarse bien a los soportes de pérgolas, cenadores, arcos y muros, con cuidado de que las ataduras no estrangulen ni hieran los tallos. En los centros de jardinería encontrarás bridas y alambre de jardinero especiales para este cometido. Lo ideal es asegurar las sujeciones cuando han caído las hojas.

Palmeras

Otra buena idea para proteger tus plantas del viento es utilizar varias palmeras a modo de barrera protectora, consiguiendo un aspecto tropical en el ambiente. Podrás combinar las palmeras con otras plantas resistentes al viento, como las coníferas, las cupressus lambertiana, cupressus arizonica y thuya esmeralda.

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Además, puedes usar árboles de crecimiento corto, como chopos, alisos o pino albar.

Piedras

Además de la pantalla natural creada a partir de árboles y arbustos, también puedes utilizar la piedra como cortavientos, construyendo muros que queden a la altura de la cintura o creando cimientos con grandes piedras que estén hundidas en la tierra.

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Planificar el jardín en zonas de viento

A la hora de planificar los jardines en zonas de viento hay que tener en cuenta la dirección de los vientos dominantes y con qué protecciones contamos, ya sea la fachada de una casa, un árbol o una pared de seto.

Si este no es nuestro caso, será esencial plantear una serie de protecciones que ayuden a las plantas a sufrir menos por las rachas de aire. Existen una gran variedad de recursos que se pueden utilizar, desde una celosía, una barrera natural de setos o la orografía del terreno.

Podemos utilizar pequeños bancales, taludes o parapetos de rocas que creen un terreno en diferentes alturas de manera que la propia tierra actúe de barrera protectora para las plantas que decidamos colocar.

De igual manera podemos utilizar varios niveles de plantas en el jardín, de manera que las plantas más grandes y resistentes al vientos actúen de parapeto a la más pequeñas y delicadas.

Lavanda, planta resistente al viento

En las zonas que están muy expuestas al viento debemos colocar especies de crecimiento rápido, como los chopos, alisos o pino albar.

El ciprés de Leyland es también muy útil para crear una pantalla de protección para las demás plantas en un tiempo relativamente corto.

A lo hora de plantar debemos recordar que no solo cuenta el clima de la zona, si no los propios microclimas que estamos generando dentro de nuestro jardín.

Esto ocurre de forma muy usual en jardines en zonas de viento donde colocamos una pantalla protectora para las plantas, ya que las condiciones de viento serán mucho menores, probablemente cuenten con una cantidad mayor de horas en sombra y la humedad del terreno aumente respecto a otras zonas del jardín al estar protegido del viento.

Estas nuevas condiciones climáticas junto con las generales de la zona donde vivamos (seco, húmedo, costero…) serán las que deberemos tener en cuenta al elegir las plantas que mejor se adapten ella.

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Plantas resistentes al viento

Una estrategia que puedes utilizar es plantar árboles o arbustos cerca de las plantas para que estén más protegidas.

Algunas especies resistentes al viento son:

  • Serbal
  • Dogwood
  • Sauce
  • Bayberry
  • Viburnum
  • Borla de seda

 

Las plantas resistentes al viento poseen tallos flexibles como las palmas y los mirtos, son en su mayoría ornamentales como las gramíneas, poseen hojas pequeñas y angostas como las azucenas y las margaritas.

Otras de las plantas resistentes al viento son:

  • Lino
  • Zinnias
  • Capuchinas
  • Milenrama Plata
  • Romero
  • Lavanda
  • Grama salada
  • Hierba de cola de caballo
  • Hierba de centeno silvestre
  • Melic California

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