08.04.2008
Decoración
Es conveniente aplicar sobre los elementos metálicos que se encuentran a la intemperie aceites y productos lubricantes que sirvan para repeler la humedad y la corrosión que la acción conjunta del agua y el oxígeno provocan.
Generalmente los fabricantes de estructuras metálicas tratan sus productos para prevenir o reducir la aparición de óxido. Es muy recomendable adquirir productos con tratamiento anticorrosión para minimizar el impacto de ésta sobre ellos.
Sin embargo, si el óxido ya ha hecho acto de presencia, se debe eliminar a fondo, lijándolo, y limpiar la superficie con un paño empapado en petróleo o vinagre. No obstante, si se va a proceder a realizar esta operación en una vivienda, se deberán tomar precauciones para evitar caídas.
En el caso de que no se pueda retirar el óxido con una lija se podrá emplear un cepillo manual o uno de los que se pueda acoplar a un taladro. Si el óxido se retira al completo convendrá aplicar sobre la superficie metálica aceite de vaselina con frecuencia para evitar que vuelva a aparecer.
Si de alguna zona no se puede retirar el óxido otra opción es pintarla directamente con productos anticorrosión, que pueden aplicarse sin necesidad de retirarlo y que evitan que éste vuelva a aparecer.
08.04.2008
Mascota
1º) Quererle y sobre todo darle cariño a su perro. Lo necesita más que cualquier otra cosa.
2º) Proporcionarle una correcta alimentación, que no significa cara. Nunca debe faltarle el agua. Le suelen gustar las frutas y las verduras, no sólo los huesos de chuletón.
3º) Permitirle hacer ejercicio: necesita correr en un amplio patio o en un lugar donde pueda jugar sin peligro. No tenerle siempre atado. Si no es posible, colocar una "cadena corredera" para que pueda moverse en unos metros.
4º) Preparar un lugar abrigado para dormir. Los perros no son nada sufridos, les gusta tener un lugar en su casa donde puedan recogerse cuando llueva o haga frío.
5º) Vigilar su salud y procurarle atención veterinaria cuando se muestre dolorido, resfriado o triste. Por supuesto, vacunarle contra la rabia y otras enfermedades.
6º) Mantenerle limpio y aseado. No bañarle demasiado, pero sí cepillarle con regularidad.
7º) Enseñarle a obedecer y a ayudar, le gusta aprender y demostrar su inteligencia. Este proceso debe hacerse con paciencia y cariño, nunca con golpes o a gritos.
8º) Tratarle justamente, no hacerle pagar culpas ajenas ni descargar sobre él el mal humor, tratar de comprenderle, aunque a veces cueste, y no olvidar que el ser racional es el amo.
9º) Evitar que le roben o se pierda por la calle. Ponerle cuanto antes un microchip que certifique su propiedad.
10º) No abandonarle jamás. Si algún motivo insuperable obliga a separarse de él, buscar quien le quiera, pero antes que dejarlo en malas condiciones o echarlo a la calle, es preferible administrarle una inyección letal.
08.04.2008
Mascota
Es frecuente encontrar en las casas este tipo de mascotas al no requerir muchos cuidados en su mantenimiento. Son animales de compañía que llegan al hogar cuando los más pequeños de la casa desean tener alguna mascota para cuidar. En ocasiones lo que consiguen es un pez dentro de su esfera de cristal o una tortuga en una palangana de plástico, pero también es probable que en su afán de rodearse de seres vivos insistan en el siguiente “eslabón” de la cadena, en los roedores y similares. Como todos los mamíferos, éstos se caracterizan por tener la sangre caliente y ofrecernos un contacto más cálido, más íntimo. De hecho, poseen esas características que fascinan a los niños, se pueden agarrar con la mano, son suaves y calientes y, gracias a ellos, contemplamos en casa experiencias vitales fundamentales como emparejamientos, partos, crecimiento, enfermedad, vejez e incluso la muerte.
Ventajas frente a animales más grandes (perros o gatos)
1.- Dieta muy sencilla a base de comida barata.
2.- Alojamientos pequeños que requieren poco trabajo para su limpieza y mantenimiento.
3.- Suelen resultar fuertes de salud y en general sufren pocas enfermedades.
4.- Es relativamente fácil prevenir sus accidentes no dejándolos solos.
5.- No cambia la vida de la familia: si viven en la habitación de los niños, los padres no notan su presencia.
6.- Se pueden dejar varios días sin atender si vamos a realizar un viaje corto, e incluso, nos los podemos llevar con nosotros al ser fáciles de transportar. También resulta adecuada la opción de dejarlos al cuidado de amigos o que alguien de confianza vaya a nuestra casa cada 2-3 días para controlar qué tal están y para alimentar y limpiar las jaulas.
07.04.2008
Plantas
El Ficus lyrata o pendurata es un ejemplar arbóreo de lento pero vigoroso crecimiento, aunque no suele llegar a superar los ocho metros de altura. No obstante en las regiones del África tropical, de donde es originario, puede llegar a alcanzar los 25 metros de altura.
Mientras su tamaño no sea excesivo y podamos mover el tiesto en el que se desarrolle, su ubicación más adecuada será una habitación grande en la que pueda lucir sus enormes hojas talladas. Asimismo deberá ubicar este ficus en un lugar luminoso, pero donde no reciba directamente los rayos del sol, sobre todo a lo largo del verano. Puede desarrollarse también en exterior si se le proporciona una ubicación protegida.
Su tronco es corto y de color gris; su copa es redondeada y alta; sus hojas suelen medir entre los 12 y los 20 centímetros y son alternas, de color verde oscuro en su revés y más claro en su envés.
Requiere de un alto grado de humedad, por lo que en verano convendrá realizar pulverizaciones diarias si el calor es muy intenso. Se deberá regar esta planta cada quince días, pero solamente si, tras comprobar con la palma de la mano, se observa que el sustrato está seco, periodicidad que se reducirá en invierno.

Es un ejemplar bastante resistente al que no suelen atacar en exceso las plagas, y si lo hacen son bastante fáciles de detectar. El único cuidado extra que deberá aportar al Ficus lyrata, aparte del riego, será el de limpiarle una vez al mes las hojas.
Si desea multiplicar el ejemplar podrá realizarlo por esquejes. Lo más común es tratarlo como un ejemplar de interior, cultivándolo en una maceta que limite su tamaño en lugar de hacerlo en el exterior.