La Venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) es la más común de las plantas carnívoras que podemos encontrar en el mercado. Se utiliza normalmente como planta de interior y su cultivo es realmente sencillo siempre y cuando copiemos al máximo las condiciones ambientales del hábitat original de la planta.

La dionaea es originaria de las regiones más húmedas del sureste de EEUU (Carolina del Norte y Carolina del Sur). Acostumbra a vivir en pantanos y humedales pobres en oxígeno, nitrógeno y minerales.

Como planta carnívora que es, se caracteriza por atrapar presas vivas (insectos y arañas) mediante un complejo sistema de trampas (bocas) ubicado en los extremos de las hojas.

Estas trampas están formadas por dos lóbulos contrapuestos con 3 pelos sensitivos cada uno. Cuando un insecto entra en contacto con uno de los pelos, la trampa se activa. Pero solo llega a cerrarse si el contacto se repite con un pelo diferente dentro de los siguientes 20 segundos.

Este requisito de doble contacto es un sistema de seguridad para evitar que la planta malgaste energía en caso de que el objeto atrapado no tenga valor nutritivo.

En una planta sana la “boca” se cierra en 0.1 segundos. La velocidad de cierre es un buen indicador del estado de salud de la planta: a más velocidad, más salud.

La digestión completa de un insecto es de 10 días. Este es el tiempo que puede llegar a estar cerrada la trampa en el caso de tener dentro una presa atrapada. En el caso de cerrarse accidentalmente (al ser manipulada por nosotros) se vuelve a abrir a los 20 minutos.

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Las dionaeas pueden vivir hasta 30 años. Hemos de procurar plantarlas en sustratos libres de minerales (una mezcla de turba y arena es ideal). Además hemos de mantenerlas siempre húmedas regándolas con agua destilada.

Y recuerda que en nuestro Centro de Jardinería podrás comprar Venus atrapamoscas durante todo el año. Te esperamos.