La decoración en el hogar no tiene por qué ser únicamente con objetos tales como jarrones, fotografías, cuencos, etc.; aportarle un toque verde hará que sea un espacio fresco y distendido.

La decoración de bonsáis puede otorgarle a tu hogar, además, un toque alternativo, diferente y natural, refrescando el ambiente y cuidando la estética decorativa de manera minimalista.

Oxigenar el espacio interior de una casa es fundamental, y para ello es necesario utilizar los recursos que brinda la naturaleza. El bonsái es una planta original que se desmarca de los prototipos existentes en las casas y que puede decorar de una manera diferente.

Sin lugar a dudas, aportarle a cada habitación un toque de originalidad mediante el verde de las plantas hace que la vivienda sea un espacio fresco. El bonsái es una planta de pequeño tamaño que se convierte como en una pieza de coleccionista.

Aunque la mayoría de especies de bonsáis son de exterior, existen algunas que pueden vivir en interior. Incluso habiendo calefacción o cambios de temperatura, no importa; estas plantas soportan unas temperaturas moderadas como las de las casas.

En una estancia como es el salón, el bonsái le otorga una sensación de delicadeza, de gusto por aquello lo pequeño, por una concepción más minimalista, de dimensiones reducidas y con carácter alternativo. Suele ser un recurso que se sale de la norma.

De este modo, el bonsái puede ser un elemento interesante para decorar la casa. Es algo sofisticado y bien definido, como que puede convertirse en un revulsivo para atraer la atención de la gente.

Aporta varios ejemplares al espacio y será un pequeño botánico de una planta que es, en realidad, inusual en la decoración.

Por otro lado, hacer de tu jardín un sitio especial está al alcance de tu mano. Puedes romper los esquemas y estereotipos haciendo algo diferente; simplemente debes buscar nuevas fórmulas; por eso, decora el jardín con bonsáis y haz de este un sitio interesante.


Especies de bonsáis de interior

Existe una amplia diversidad de especies. Si aún no sabes cuál elegir, algunos ejemplos son los siguientes:

Ficus retusa: es una especie originaria de china y del sureste asiático. Suelen ser bonsáis de pequeño tamaño que viven bien en cualquier tipo de interior, incluso en verano (ofrecerle riego frecuente), pero hay que tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura. Requiere mucha luz pero sin sol directo.

Olea europea: es un olivo, muy óptimo para vivir en interiores, aunque también puede estar en exteriores; sin embargo, hay que protegerlo mucho del frío. Su tamaño puede ser variable: entre 20-50 centímetros. Preferiblemente que se sitúe cerca de una ventana donde reciba sol directo en época fría.
Pistacia lentiscus: conocido como lentisco, requiere mucha iluminación (situarlo cerca de la ventana) y temperaturas invernales que no superen los 20 grados. Requiere riegos abundantes en verano y menos en invierno. Las dimensiones pueden llegar a ser de 25 centímetros.

Punica granatum: el famoso granado, es apropiada para vivir en exterior durante los meses cálidos, pero en invierno mejor meterlo dentro de casa. Su altura puede llegar a ser de 35 centímetros. Requiere riegos semanales. Sus flores son muy vistosas, especialmente según comienza el otoño.

Ficus benjamina: en cualquier vivero puede conseguirse. La peculiaridad se encuentra en la cantidad de hojas que adquiere su copa. Es ideal para situarlo próximo a una ventana. Puede llegar a una altura de 50 centímetros.