El clima mediterráneo se caracteriza por inviernos suaves y húmedos y veranos largos, cálidos y secos. En la zona de costa, la mayor parte de las precipitaciones se producen en otoño y en ocasiones con tal virulencia que se producen las temidas gotas frías que arrasan con todo.

Luego llegan meses secos, alguna precipitación en invierno y la sequía del verano que en alguna ocasión se ve aliviada por alguna tormenta estival. Cerca del litoral las temperaturas se mantienen suaves durante el invierno pero al interior se producen intensas heladas.

El clima mediterráneo parece algo complicado, pero en el Mediterráneo la jardinería puede ser un verdadero placer gracias al sol, que brilla durante la mayor parte del año.

A continuación damos algunas de las claves para disfrutar de un jardín mediterráneo perfecto.

 

Utiliza las plantas adecuadas

Las plantas que mejor se adaptan al clima mediterráneo, a parte de las que crecen de manera natural en la región, son las que resisten el calor y ciertos periodos de sequía.

Los cactus y suculentas son muy tolerantes, entre ellas puedes encontrar plantas de porte bajo y rastreo como portulaca, sedum, siemprevivas, echeverias, etc.; de tamaño intermedio como euphorbia, crassulas, senecios, etc; y de tamaño grande, como aloes, ágaves o yucas.

Hay tantas variedades que bien se podría hacer un jardín de suculentas muy fácil de cuidar.

Encontramos muchas otras plantas que se adaptan perfectamente al clima mediterráneo. Plantas de jardín seco y bajo mantenimiento con las que hacer un jardín sencillo, hermoso y muy fácil de mantener.

Con las tradicionales hierbas aromáticas acertarás seguro. Romero, salvia, albahaca, tomillo o lavanda crecen sin problemas en nuestra región, incluso cuando se trata de suelos rocosos y pobres.

Las plantas aromáticas solo necesitan que el terreno drene bien para que no se formen charcos. Su aroma repele de forma natural los mosquitos y sus flores y hojas dan un sabor delicioso a nuestras creaciones culinarias.

 

Planta arbustos nativos

Las plantas nativas de la cuenca mediterránea han desarrollado mecanismos que les permiten superar veranos prolongados y secos. La mayoría de estas plantas tienen raíces profundas para llegar a absorber el agua de las capas más profundas del suelo.

Tienen pequeñas hojas para limitar la transpiración y tonos verdes grisáceos para reflejar la luz del sol y no calentarse en exceso. Olivos, granados, higueras son árboles típicos del Mediterráneo.

Las flores de buganvillas, adelfas y jazmín llenarán el jardín de color y deliciosa fragancia.

 

Utiliza árboles frutales

Los cítricos son muy característicos de los jardines mediterráneos, el aroma del azahar perfuma el jardín en primavera y sus sabrosos frutos se recogen en invierno.

No solo hablamos de naranjos y limoneros, árboles que requieren un espacio considerable, también hay cítricos pequeños como Calamondín o Kumquat que pueden cultivarse incluso en macetas.

Personalmente me encanta el naranjo. Un solo árbol nos proporciona naranja casa durante los meses de invierno. Los cítricos enanos, con los cuidados adecuados, pueden florecer durante todo el año y dar frutos de manera contínua. Entre ellos el Kumkuat (Citrus japonica) es mi favorito. Puedes comer los pequeños frutos directamente del árbol.

 

Riego adecuado y uso del mantillo

En un clima cálido es necesario regar de manera regular. Si riegas con manguera recuerda hacerlo en horas frescas (preferiblemente por la mañana) y con suficiente cantidad para que el agua penetre en profundidad.

La mejor opción es instalar un sistema de riego automático que dosifique la cantidad de agua de manera regular y sin problema de estar obligado a hacerlo tú mismo todos los días.

Una buena capa de mantillo sobre el sustrato evitará que el suelo se caliente en demasía y propiciará que la evaporación de agua se la mínima. El mantillo, que en inglés se denomina “mulching”, puede ser casi de cualquier material: grava, astillas de madera, corteza de pino, etc.

Un par de veces al año es conveniente esparcir un mantillo de abono orgánico como estiércol de caballo, humus de lombriz, gallinácea, compost, etc. Estos productos naturales son el mejor abono que puedes ofrecer a tus plantas.

Mucho mejor que los fertilizantes químicos de venta en establecimientos comerciales.

 

Recoge el agua de lluvia

El jardín mediterráneo recibe mucha agua de lluvia durante el otoño, mucha más de la que realmente necesita, pero en verano ocurre todo lo contrario. Tener un depósito donde almacenar agua cuando llueve es algo que ayudaría mucho al jardín, ya que se le proporcionaría en verano el agua que le hace falta y sería agua de calidad, mucho mejor que el agua de grifo con la que habitualmente regamos.

 

Seguir estos sencillos consejos puede convertir el, en ocasiones, complicado clima mediterráneo, en todo un aliado para disfrutar de un jardín perfecto.