Que el gato, de cualquiera de sus razas, es el mamífero más aseado no es un secreto. Dedica un gran porcentaje de su tiempo a acicalarse, pero no todo el mundo sabe que puede ingerir nada menos que dos tercios de su pelo muerto gracias a esa lengua áspera que se pasa una y otra vez por su abrigo capilar. Ese celo higiénico suele ser aún más acusado en gatos domésticos sin jardín a su disposición, animales que se aburren, están solos o estresados. Como un automasaje.

La formación de bolas de pelo en el aparato digestivo es una causa muy común de gastritis, inflamaciones estomacales, estreñimiento o, lo que es peor, bloqueo del tracto intestinal, lo que puede requerir intervención quirúrgica y llega a ser mortal en algunos casos.

Si el gato se muestra inapetente, intenta vomitar o defecar pero no lo consigue, tose y respira con dificultad o ha perdido peso, posiblemente tenga una acumulación excesiva de tricobezoares, cálculos peludos que por su tamaño no puede eliminar naturalmente al regurgitarlos o por vía de las heces.

Las épocas de muda en primavera y otoño, cuando el animal prepara su capa para el calor o el frío, son las que implican más riesgo. Sin embargo, en el caso de los gatos domésticos no expuestos a los cambios estacionales y con iluminación constante, la muda puede durar todo el año, con el añadido de que al ser menos activos su movilidad intestinal es más lenta.

Las razas de pelo largo tienen mucho más riesgo, por supuesto, pero también las de pelo corto acumulan bolas. Los gatos mayores, menos activos y de digestiones más lentas, también son propensos. En cualquier caso se trata de un problema que exige prevención.

El necesario cepillado diario

La primera medida preventiva es el cepillado: hasta dos veces al día en los gatos muy peludos, dos o tres veces por semana en los pelicortos, y a diario en los mininos ancianos. El cepillo debe pasarse a contrapelo y después a favor para facilitar la extracción. Al final del ritual conviene frotarles todo el cuerpo con un trapo algo húmedo para eliminar todo el pelo muerto posible.

Alimentos ricos en fibra

Sin embargo, por mucho que se le peine, el gato siempre se asea por su cuenta y traga pelos. De ahí que sea clave la prevención a base de alimentos o complementos ricos en fibra que faciliten el tránsito y ablanden la consistencia de los ovillos. Los encontrarás en tu centro de jardinería.

Darles pasta de malta es un clásico: se les unta en una pata entre una y tres veces por semana, según la raza, y el animal la lame como si fuera una golosina. No obstante, si la dosis supera sus necesidades puede producirles diarrea, y se dan casos en que el gato se cansa de ella y la desperdicia o rechaza.

Los veterinarios suelen desaconsejar remedios caseros contra el estreñimiento como la vaselina o el aceite de parafina. El remedio más eficiente es el alimento específico antibolas, según muchos expertos. La ingesta es regular y segura, y al dueño le requiere menos tiempo de vigilancia o atención.

Estos preparados por lo general contienen fibras solubles e insolubles: las primeras facilitan la evacuación al aumentar la viscosidad del contenido digestivo, y las segundas impiden la aglomeración de pelo en el intestino delgado. El cuarto remedio preventivo, complementario de los demás, proviene de la Naturaleza: son las hierbas que el gato busca e ingiere para purgarse con fibra verde.