Un mueble arañado, marcas de arañazos en el sillón, papel pintado desgarrado: está claro que aquí vive un gato.

Lo cierto es que adoras a tu gato y harás todo lo posible para que sea un gato feliz, pero te saca de quicio que rasque cualquier cosa a su alcance, en especial tu apreciado sofá.

Esto no sólo te pasa a ti. Aproximadamente el 15% de las quejas de comportamientos en gatos se refieren al rascado de objetos de la casa. Es un comportamiento instintivo de los gatos que resulta imposible de eliminar, pero sí que podemos darte algún consejo para que deje de hacerlo en tu mobiliario.

¿Porqué tu gato rasca los muebles?

Primero, es necesario saber el por qué lo hacen. Los gatos rascan por varios motivos:

  • Para marcar su territorio, dejando mensajes a otro gatos. Se podría decir que, con las marcas, dejan una señal. Por lo tanto, es como si con su grafiti gatuno dijeran: «Este es mi territorio». Además, las marcas de arañazos se complementan con mensajes olfativos. Los aromas los segregan las glándulas sudoríparas de las almohadillas.
  • Para librarse de los restos sobrantes de sus uñas.
  • Para estirar la musculatura.
  • Están aburridos o estresados.

Consejos para evitar que tu gato rasque el mobiliario

En el caso de que hayas incorporado recientemente un gatito a tu hogar, te resultará mucho más fácil proporcionarle un objeto especifico para que se acostumbre a rascar y así evitar que dañe tus muebles. 

El problema empieza cuando tu gato ha elegido un objeto y ha comenzado a rascar en él, puesto que seguirá eligiendo el mismo siempre. 

Esto puede ser una ventaja, si el objeto en cuestión está dedicado única y exclusivamente a ello, o un inconveniente, si el objeto elegido es tu sofá, alfombra o cualquier otro mueble.

Si este segundo caso es el tuyo, has de saber que, mientras no le proporciones un objeto adecuado, el gato seguirá rascando en el mismo sitio, por muchas acciones que emprendas para corregirlo.

Para desviar el comportamiento de rascado a un objeto destinado a ello, lo que deberemos hacer es, primero impedir el acceso de alguna manera al objeto que no queremos que sea rascado o cubrirlo con algún material desagradable al tacto para el gato, como plástico, papel de aluminio o papel de pegatina. A continuación colocaremos justo al lado del área de interés de tu peludo el rascador, el cual deberá cumplir con las siguientes características y, si es posible, intentaremos que se parezca al del material del objeto ya rascado.

  • El nuevo rascador de nuestro pequeño gato, deberá ser estable, lo suficientemente alto (entre 30 cm. y 90 cm) y con la dirección de la fibra del tejido rascado preferiblemente vertical.
  • Si sabes que tu gato ha vivido en el exterior, probablemente preferirá un rascador de madera o un tronco, ya que estará acostumbrado a rascar en árboles.  También te podrán servir superficies horizontales como puede ser una alfombra de esparto, de moqueta o un simple cartón.

No debemos olvidar recompensar su buen comportamiento con golosinas.

Intenta, además, jugar con él y tenerlo distraído, ya que los gatos, al igual que otras especies, pueden disfrutar de comportamientos destructivos, especialmente cuando están aburridos.

Recuerda, también deberás mantener sus uñas en buenas condiciones, cortándolas periódicamente y evitando así que, en el momento que utilice su rascador, pueda causarse algún daño. Esta acción te puede llegar a resultar difícil pero es muy recomendable en gatos que viven en interiores y no salen al exterior.

Esperamos que todos y cada uno de estos métodos te hayan sido de utilidad y que logres mantener tus muebles en un perfecto estado. Con paciencia y dedicación, conseguirás que tu minino cambie su comportamiento.