Esta planta de extraordinaria floración, resistente al calor más tórrido y al sol más ardiente, siempre guarda nuevas sorpresas. Cada año más colores, más flores, corolas más grandes o más pequeñas y copiosas, plantas más compactas, colgantes…

La petunia llegó a los jardines europeos hacia 1840, cuando se iniciaban los tiempos victorianos de coloristas parterres. Y hasta la fecha. Esta planta de origen sudamericano lleva hibridándose desde 1880, lo que da una idea de la enorme cantidad de cultivares a que ha dado lugar.

Y la tarea no cesa en busca de nuevas gamas y combinaciones, corolas más grandes o más pequeñas, floraciones más largas, plantas más resistentes, compactas, colgantes… Basta acercarse a los centros de jardinería para ver de cuántas maneras se presenta hoy en día la petunia, en feliz compañía de sus parientes cercanas, las calibrachoas, con las cuales se ha cruzado dando pie a las singulares petchoas.

Las petunias que se utilizan en los jardines son plantas de temporada que florecen sin desmayo desde abril hasta la llegada del frío del otoño, entre octubre y noviembre. Para florecer en abundancia necesitan pleno sol o sombra parcial, riego moderado (dejando que el suelo se seque entremedias) y un abonado continuo con fertilizante para plantas de flor. Se consideran de bajo mantenimiento.

Todas son Petunia x hybrida. Las más habituales son plantas de porte bajo y compacto, ideales para parterres, aunque también se pueden usar en macizos y jardineras. Pero en muchos otros híbridos se han conseguido características particulares. Fíjate en los cuatro que te presentamos en este artículo.

Petchoa ‘BeautiCal’

Lanzado en 2018, este híbrido que combina las mejores cualidades de las petunias y las calibrachoas, exhibe colores inéditos en el universo petunia: amarillo con venaciones de color caramelo (‘Caramel Yellow’), anaranjado oscuro (‘Cinnamon’), rosa con el centro amarillo y anaranjado y venaciones marrones (‘Sunray Pink’), crema con rayos amarillos y venaciones marrones (‘French Vanilla’) y un aterciopelado rojo burdeos (‘Bordeaux’). Las matas son compactas y redondeadas, de 25-30 centímetros de altura y 40-50 de ancho, lo que la convierte en una planta ideal para cestas y tiestos (incluso de 10,5 a 15 centímetros), pero también para pequeños arriates. Son capaces de recuperarse de la lluvia más rápido que las otras petunias.


Petunia ‘Surfinia’

Son la versión colgante de las petunias: híbridos vigorosos de largos tallos péndulos que lucen espléndidamente en tiestos colgantes, jardineras e incluso como cubresuelos en el jardín. Existen numerosas series de surfinias, con flores en un amplio abanico de colores. En julio, un ligero recorte de los tallos más largos (no más de un 20%) contribuirá a que conserven la forma y sigan floreciendo con brío. Es autolimpiante.


Petunia ‘Potunia’

Al contrario que las surfinias, las potunias se caracterizan por sus matas en forma de bola de unos 25 a 50 centímetros de altura y diámetro. Este porte las hace especialmente adecuadas para macetas o jardineras. Las flores —de 5 a 10 centímetros de diámetro— lucen radiantes colores y hojas verde claro. Las potunias son muy compactas y vigorosas. En el slide, la ‘Potunia Piccola Pink’ y la ‘Potunia Grape Ice’, de flores pequeñas.


Petunia ‘Milliflora’

Pequeñita —apenas supera los diez centímetros de altura— y muy compacta, esta vigorosa petunia produce flores mini muy abundantes. Las hay de flor morada, carmín, varios tonos lavanda y salmón (en la foto del slide), roja, rosa, blanca, incluso rosa con rayos o el centro blancos… Forma matas redondeadas y se suele utilizar en arriates, pequeñas borduras y tiestos combinados, donde convive con otras plantas sin avasallarlas.